Hace tiempo encontré un rincón en mi memoria donde guardar las cosas que funcionan. Nos he dejado allí. Así, cuando tú no seas tú y yo no sea yo, sabré dónde ir a visitarnos.Si queréis votarlo, está aquí.
That's why the RedSox will NeVeR win the Damn Series
Hace tiempo encontré un rincón en mi memoria donde guardar las cosas que funcionan. Nos he dejado allí. Así, cuando tú no seas tú y yo no sea yo, sabré dónde ir a visitarnos.Si queréis votarlo, está aquí.
Me buscas para que te diga lo que quieres oír. Y te lo digo.
Te busco para que me digas lo que no quiero oír. Y no me lo dices.
Sonreímos los dos.
Damos algunas vueltas con palabras, bailamos, nos divertimos, tonteamos, nos hacemos cosquillas el uno al otro, allí donde no llegamos solos.
Dejamos de pensar. A ti te sienta bien. Ya sabes que a mí no tanto.
Y patino con alguna idiotez que pronunciada suena diferente que en mi cabeza.
¿Diferente? No, más bien peor. Tal vez mucho peor.
Y nos distanciamos. Silencio incómodo que interrumpes con miradas. Miradas que interrumpo con palabras inapropiadas, pronunciadas a trompicones.
Más distancia, más silencio.
Mientras te veo marchar, esperando que te gires como has hecho otras veces, acaricio lentamente, casi inexpresivo, el brazo tenso de mi peor enemigo. Y ni le miro.
-¿A dónde se dirige?
El revisor lo preguntaba como si fuera algo sencillo de responder. Obviamente, se equivocaba.
Frente a él una pareja hecha de labios, manos y susurros. Ellos van a amarse.
A su lado un anciano, oliendo a recuerdos, con su pañuelo tan húmedo como sus ojos. Él va a despedirse.
Detrás, la joven de traje que entró corriendo en el vagón, hablando enloquecida por teléfono. Ella va a perseguir sus ambiciones.
En el pasillo, dos niños correteando. Ellos van a ser nosotros.
-¿Me está oyendo? ¿A dónde va?
Sonrió melancólico. –No lo sé.
Con este microrrelato participé en el III Certamen de Relatos Breves de Renfe. Temática: el tren y el viaje. Sí, toco muy tangencialmente estos temas, igual por eso sumé mi tercer fracaso en el mundo de la micronarrativa [o igual no, pero a mi ego le sirve de excusa]. Y sí, el título es horrible, pero fue lo único que me salió con las tres palabras que me quedaban.
Aprovecho para comentar que el ritmo de publicación de NSL está siendo alterado por la desordenada vida del verano, aunada con ciertas obligaciones que no debería seguir postergando. Es de esperar que, a partir de septiembre volvamos a la senda que tanto nos había costado alcanzar.
Ah! Y, no preocuparse, con este artículo se cierra el ciclo de entradas de microrrelatos, al menos por una temporada ^_^
Estaban sentados en un bordillo de la Cuesta de Santo Domingo. Todavía era temprano para el encierro y la calle estaba casi despejada.
Él miraba hacia el río y recordaba escenas del pasado. La cogida de su padre en el 96 se clavaba como una punzada en su pecho. La primera vez que corrió junto a él, seis años más tarde, erizaba el vello de sus brazos.
Ella miraba las estrellas, los colores del cielo y el rumor del viento traían visiones de días por venir. El viaje que habían prometido hacer al sur, tras los exámenes de septiembre. La película que había prometido no ver si no era con él.
-No entiendo por qué lo vas a hacer.
-Pues está bien claro. A ver, ¿por qué lo haces tú?
-¿Qué tendrá que ver? Yo no estoy muerto de miedo.
-Sí lo estás.
Él recordaba las veces que le había visto esconder lágrimas según volvía de correr.
-¿Es por eso? ¿Quieres que pase miedo por ti?
Ella recordaba las veces que sus ojos habían brillado al contarle lo cerca que estuvo de las reses.
-No tiene nada que ver.
Se miraron largamente. Y se besaron.
Si os ha gustado, podéis votarlo hasta una vez al día aquí. En realidad, también podéis votarlo si no os ha gustado ^_^ Lo único que tenéis que hacer es registraros, sé que eso echa un poco patrás, pero la realidad es que se hace en un momento, y yo os lo agradeceré un montón.Me abracé fuertemente, porque tú no me abrazabas. El vagón de metro estaba lleno de gente que nos ignoraba, mientras yo veía cómo tus palabras se volvían puñales donde ayer sólo había caricias. Y no podía dejar de deslizar mis dedos por tu cuerpo, cautos y temblorosos, esperando que cambiaras, preguntándome por qué las lágrimas se arremolinaban en mis ojos. Y negándome a dejar escapar ninguna. Siempre fui estúpidamente orgulloso. Y siempre fue en vano. No pude evitar que dos gotas corrieran por mis mejillas, mientras creía escuchar cómo me prometías que todo iría bien. Abandoné el vagón, apartando la mirada de ti. Pero apretándote suave y discretamente contra mi pecho.
No sé si todo irá bien, pero sé que iré contigo hasta el final. Sé que son esas lágrimas, las mismas que me obligo a contener, las que me enseñan que estoy vivo.
Espero que os gusten.
Analicemos el por qué de esos resultados...
[EXTRA] Por supuesto, se podría hacer un crossover de las dos segundas opciones, ganando algo de frikismo y haciéndolo algo más cool también. Dejo a vuestra imaginación las preguntas ambiguas que podrían ser contestadas viendo a las caricaturas como su madre las trajo al tablero.

~/Extremoduro/~/Dulce Introducción al Caos/~

House... ¿ingeniero?
Sí, un House reciclado como ingeniero de cualquier cosa, por ejemplo, de software. También valdría un arquitecto. ¿Aún no pensáis que es genial?: echad un vistazo al primer esbozo superficial del episodio piloto [la mayor parte de los detalles están sin pulir, aún así, éxito asegurado]:O haciendo comparaciones con la vida cotidiana para que la audiencia no iniciada en el mundillo de la informática sea capaz de seguir la trama:“¡Vamos, pensad!, ¿cuál es el diferencial de algo que puede hacer que el sistema detecte solamente la cuarta parte de la capacidad del disco duro?”
“Un volcado de memoria es como una foto de un momento dado en la vida de un sistema, es una radiografía, nos permite ver lo que hay, pero no nos dice qué lo causa”
Me haría tanta ilusión que esta serie apareciera que prometo no reclamar ningún tipo de copyright sobre la idea… [Esta última declaración es un recurso literario, no un manifiesto vinculante].
Sed buenos.