Breve disertación sobre el desastre

Hace un par de fines de semana, los informativos de Telecinco nos "regalaban" imágenes sobrecogedoras, pretendidamente espeluznantes, en lugar de informativas, sobre el maremoto de Japón. Un abanico polifónico de estampas forzosamente lacrimógenas: desde la niña que encuentra su vestido favorito entre los restos de su casa destruida, hasta la familia que protagoniza una escena fúnebre en la que cogen, uno por uno y con palillos, los huesos de sus familiares perdidos. Todo ello regado con una voz en off, casi susurrada, que invitaba a la depresión.

Cuando parecía que no podría haber nada más horrible, un grupito de líderes de los gobiernos más poderosos del planeta ocuparon las pantallas. Yéndose a comer. Sonriendo. Haciéndose fotos. Iban a decidir si entraban en la guerra de Libia o no. Decidirían si unos cuantos cientos o miles de personas morían o no, mientras comían manjares que aquéllos no habrían podido imaginar en sus vidas. La voz en off, aquí, no parecía estar pasándolo tan mal, pero a mí se me estaban revolviendo las tripas.

El desastre natural, el que no se puede evitar, el que no se elige, el que nos impone el contrato de alquiler de este planeta que habitamos... ese desastre duele, sobrecoge, deprime y altera nuestra calma. Pero es el desastre humano, el que se busca, el que unos cuantos deciden mientras almuerzan y beben vino... es ese desastre el que realmente horroriza y merma la fe en lo que somos y podemos llegar a ser.

3 comentarios:

Alex dijo...

Por desgracia, eso jamás cambiará.

La maldad no es tan intrínseca como la bondad.

Y para dirigir a un país no se puede ser bueno.

Diang dijo...

Aunque pretendamos tapar el Sol con un dedo,nuestra cuota de maldad es evidente, somos fabricantes de miseria, causantes de cuanta destrucción nos agobia.

Lume dijo...

¿Y no deberíamos divorciarnos de aquéllos que se erigen como líderes y eligen caminos plagados de miseria y sufrimiento para nosotros y para otros?

Estoy dispuesto a asumir que el ser humano es, en parte, malo por naturaleza, pero quiero que aquéllos que elegimos para que tomen las decisiones importantes traten de ser mejores que el ser humano medio.

Gracias por los comentarios :-)