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Milagros termodinámicos

Son tan raros que parecen imposibles, como que el oxígeno se convierta espontáneamente en oro. Hace tiempo que quiero ver algo así.
En cada apareamiento humano, un millón de espermatozoides luchan por un solo óvulo. Multiplica esa probabilidad por las infinitas generaciones, contra las posibilidades de que tus ancestros vivieran, se encontraran y engendraran esta hija…
…hasta que tu madre ama a un hombre al que tiene toda la razón de odiar, y de esa unión, de los millones de niños que compiten por la fertilización, eres tú, sólo TÚ, la que emergió.
Destilar esa forma tan específica de ese caos de improbabilidad, es como transformar el aire en oro…
Una de las mayores improbabilidades.
El milagro termodinámico. 
...si mi nacimiento, si eso es un milagro termodinámico… ¡podrías decir eso de cualquier persona en el mundo!
Sí.
Cualquiera en el mundo.
…pero el mundo está tan lleno de personas que lo convierten en rutina que lo olvidamos…
Lo olvidé.
Miramos continuamente el mundo y eso nubla nuestras percepciones. Pero visto desde otra perspectiva, como si fuera nuevo, puede aún asombrarnos.
Ven… seca tus ojos, porque eres vida, más rara que un quark e impredecible más allá de los sueños de Heisenberg, la arcilla en que las fuerzas que modelan las cosas dejan sus huellas.
Seca tus ojos…
…y vamos a casa.
Fragmento de la conversación entre el Dr. Manhattan y Laurie Juspeczyk que tiene lugar en Marte, en el número 9 de Watchmen, la imprescindible obra de Alan Moore.


Watchmen, una sombra de sí misma

Hace ya unos meses os contaba por aquí que me había leído Watchmen y me había encantado. Comentaba que su estilo narrativo, su ambientación y sus personajes hacían que un gran argumento se elevara a unos niveles de perfección difíciles de encontrar en el mundo del cómic e incluso de la narrativa en general.

Pues bien… Como se podía sospechar, Watchmen, la película, carece de esto. El estilo narrativo sólo consigue ser una sombra de lo que es en el cómic en algunos puntos contados, en otros ni siquiera lo intenta [y con razón, todo sea dicho]. La ambientación es bastante normalita, necesitando explicitar algunos hechos que la novela gráfica refleja de un modo mucho más cercano al lector. Y los personajes… con las notables excepciones del Dr. Manhattan y Rorscharch y, en mucha menor medida, el Comediante, son planos, maniqueos e insulsos.

Entonces… ¿qué nos queda en la película? No es poco: mucha fuerza visual acompañada por una fotografía preciosista y asombrosa, una historia diferente a las que nos suelen contar [muy fiel, en ese sentido, al espíritu del cómic], una banda sonora de excepción, unas cuantas escenas tristemente exageradas, algunos personajes sublimes y mucho entretenimiento, con más corazón que cabeza. Vosotros diréis si es suficiente. Yo, por mi parte, tengo el juicio viciado, no puedo dejar de pensar que quien vea esta película sin haber leído el cómic jamás entenderá por qué éste ha sido tan laureado.

Para acabar de desquitarme, necesito hablar de algunos personajes y escenas concretas, pero eso probablemente me haga descubrir muchos detalles de la trama, así que si no habéis visto ni el cómic, ni la peli, podéis [debéis] dejar de leer aquí.

Los Personajes

Como decía antes, el Dr. Manhattan y Rorscharch son los únicos dos personajes que la película consigue dibujar con profundidad. Hablemos primero de Jon Osterman. La profundidad de este personaje se consigue gracias a que se mantienen dentro del guión los dos capítulos de Marte, el primero con una destreza narrativa muy notable, el segundo, con ninguna en absoluto. Pero están ahí, y vemos cómo el hombre azul se distancia por completo de la humanidad y casi vemos también cómo percibe la realidad, de un modo tan distinto al de la pobre Laurie… y al de cualquier otro, en realidad.

Rorscharch, por su parte, llega a nosotros principalmente por méritos propios, una interpretación excelente que permite que el extraño carisma de este psicópata salte de las páginas a la pantalla. Nos falta que nos hablen más de él, no olvidemos que en el cómic existe un capítulo entero [de los doce que componen la obra] durante el que es psicoanalizado. Qué tremendo espectáculo es ver [en el cómic] cómo su oscuridad alcanza a los que le rodean, de un modo inexorable, lento y… oscuro, claro. Pero bueno, por otra parte, sí tenemos los textos de su diario, cogidos literalmente del cómic. El caso es que, detalles al margen, podemos reconocer, y casi hasta conocer, a Rorscharch en la película, lo cual es excelente.

No podemos decir lo mismo de Búho Nocturno o Espectro de Seda, ¡qué insulsos nos resultan! Vale que tampoco son los personajes que el cómic elabora en una mayor dimensión, pero en este caso, casi diría que las únicas escenas en las que entendemos sus sentimientos son las de sexo… Y la escena de sexo de la nave me parece vergonzosa, por cierto. Aunque se vea chicha [que se ve]. En el caso de Laurie… es difícil decir algo de ella en base a la peli, salvo que está buena y que no le moló mucho que el Comediante sea su padre. Cosa que da la sensación de estar metida con calzador dentro del filme, por cierto.

Pero al lado de Ozymandias, Dan y Laurie son maravillosos. El pobre Adrian se ve arrastrado en la película por una espiral de maniqueísmo y sobreactuación en la que su carisma original es la baja más notable. También sus motivaciones, y eso duele más. Está claro que Adrian Veidt es un ególatra con problemas, tanto en la obra de Alan Moore como en la de Zack Snyder, pero en la primera nos consigue hacer dudar, consigue que nos planteemos muy seriamente si lo del mal menor no está lleno de sentido. En la de Snyder, lo más que consigue es que le odiemos… porque sí, porque es arrogante, altivo, insoportable y malísimo. Es bastante irónico cuando le oímos asegurar a Dan y a Rorscharch que no es un villano de opereta cualquiera… ¿estamos seguros de eso?

Los Capítulos

He leído por ahí que el gran fallo de la peli es que intenta amoldarse de manera literal a la estructura en capítulos de la obra original y que esto no funciona porque da la sensación de que el resultado carece de una columna vertebral o un hilo conductor claro. Sí que es verdad que en alguna ocasión podíamos tener esta sensación, sobre todo cuando recordábamos cómo habíamos leído esa escena y, haciendo un enorme esfuerzo, apartado el libro de nosotros para respetar sus tempos y continuar la lectura en otro momento. Aún así, no creo que éste sea el gran fallo de la peli.

Si Snyder quería respetar la obra de Moore, y asegura que quería, tenía que respetar la estructura en capítulos de la misma. Los primeros están maravillosamente conseguidos: el entierro del Comediante y el exilio del Dr. Manhattan a Marte, a la cabeza. Qué grandes momentos, qué gran solvencia narrativa y qué grandes interpretaciones los acompañan… si toda la película hubiera podido ser así…

En el extremo opuesto están los capítulos de Rorscharch y de la conversación en Marte. El primero porque ni siquiera lo intentan hacer, y es una pena, aunque no nos queda más remedio que entenderlo… Al fin y al cabo, Rorscharch es uno de los personajes fundamentales en la cinta y gracias a ello, para cuando llega el turno de hablar de su pasado, prácticamente ya le conocemos a la perfección.

Pero la conversación en Marte… qué difícil es llevar algo como eso a la pantalla, está claro, pero qué lejos se queda Snyder de conseguirlo. Cuando el Dr. Manhattan predice lo que va a ocurrir, mientras se muestra totalmente ajeno a ello, nos da la sensación de que en realidad está dando órdenes, lo que desvirtúa gravemente el extraño efecto Pigmalión que aparece y desaparece durante todo ese capítulo. Además, como ya comenté, el momento en que la tensión de la escena se rompe con la revelación de que el Comediante es el padre de Laurie, parece repentino y descontextualizado… Al menos se arregla con el corto monólogo final del Dr. Manhattan, encuadrado perfectamente a nivel visual, como casi toda la película.

Los Cambios

Por supuesto, toda adaptación literaria al cine incorpora algunos cambios. Y por supuesto, dichos cambios casi nunca nos gustan a los que admiramos la obra original. En este caso, hay más omisiones que cambios, pero eso no significa que no los haya. Hablaré de tres. Y ninguno me ha gustado.

En primer lugar está la figura de Richard Nixon. Por supuesto que la historia de Watchmen está enmarcada en un momento político que tiene una importancia extrema en los sucesos que narra, pero, ¿por qué explicitarlo de esa manera? ¿No era mejor mantener el formato de conversaciones entre gente de la calle? ¿No tendría más sentido que viéramos cómo un quiosquero despotrica mientras uno de sus clientes lee cierto cómic de piratas? Aunque no nos contaran de qué va el cómic, por supuesto, entiendo que el metraje es suficiente con 163 minutos. Pero no entiendo por qué darle a un grupo de políticos y militares el papel de contextualizar la obra, pudiendo usar, como usó Alan Moore, a gente de la calle y portadas de periódicos: mucho más humano y mucho más devastador cuando veamos cómo todos ellos son arrasados.

Después iría el tema de la violencia. Innecesaria, desmedida, exagerada y explícita. Consigue que nos cueste creer que el Dr. Manhattan es el único tío con poderes de la peli. Además consigue que alguna escena más de la cuenta nos dé asco, que no es que me importe, pero no le veo el sentido. Y consigue que valiosos minutos que podrían servir para contar cosas realmente interesantes, se pierdan a base de hostias. Eso sí, también consigue satisfacer a la rama palomitera del cine, supongo. Inevitable, pero triste.

Y para terminar, por supuesto, el final. Entiendo lo bueno de ese final, ¿vale? Lo entendí nada más verlo, y lo valoro. Era imposible meter a la criatura de Ozymandias sin dedicar una buena parte de la película a contextualizarla. Sin embargo, el Dr. Manhattan ya estaba contextualizado, ¿por qué no usarlo a él? Se simplifica el argumento y se consigue un gran impacto. Pero no puedo evitar que no me guste. Comparado con el final que Moore puso a su obra, éste es casi inocente… La oscuridad conceptual que rebosaba el monstruito era tal, que verla desaparecer… ains… Y luego tenemos ese momento casa de la pradera de Dan y Laurie, del que podemos destacar dos cosas por encima del resto: que Dan viene de arreglar a Archie, supongo que quiere tenerlo a punto para luchar contra ¿Ozymandias? en Watchmen II – El Retorno; y que Laurie dice saber lo que Jon diría sobre todo esto “nada termina jamás”. Será que Laurie ha leído el cómic y sabe que Jon así lo dijo… En fin.

Conclusiones

Que he escrito tres páginas sobre la peli. Que me gustaron muchísimo algunas escenas [con los créditos de apertura a la cabeza: geniales] y nada en absoluto otras y que si no has leído el cómic, ni piensas hacerlo, al menos ve la película. Eso sí, si has llegado hasta aquí, te he hecho un huevo de espoilers.

~/Love of Lesbian/~/Domingo Astromántico/~

Who Watches the Watchmen?

El otro día ocurrió algo que debería haber ocurrido hace mucho, mucho tiempo. El otro día terminé de leer el mejor cómic de la historia. Tal afirmación no es mía, no me he leído tantos comics como para poder lanzarla. Pero me la creo. Por supuesto, hablo de la obra más importante de Alan Moore: Watchmen.

Sí, la portada de Watchmen es el ojo de un smiley manchado de sangre

¿Qué tiene de especial?

Watchmen vio la luz en los años 1986 y 1987, y dio una vuelta de tuerca a los comics de superhéroes. De hecho, dio varias vueltas de tuerca. La más importante, probablemente sea el estilo narrativo del que hace gala. El propio Alan Moore habla sobre esto en un artículo que completa la edición de la obra que adorna mi estantería. En Watchmen se probaron nuevas formas de contar una historia.
  • Nos encontramos con flashbacks de los personajes, en forma de recuerdos que surgen perfectamente hilados en una conversación o en una situación de plausible emotividad.
  • Tenemos también fragmentos de un libro que escribió uno de los personajes, o la entrevista que le hicieron a otro, o cualquier otro material del estilo, completando cada uno de los 12 números de la serie.
  • Por otra parte está el asombroso uso que Alan Moore hace de los secundarios. El típico quiosquero de barrio que habla sin parar de lo mal que está el mundo es la herramienta perfecta para plasmar de un modo dinámico y cercano cómo es todo el mundo que rodea a la obra. La poesía surge cuando las divagaciones de éste u otros personajes se cruzan de manera armónica con el cómic de piratas que uno de ellos está leyendo.
Pero, por supuesto, eso no es todo. Si la redonda forma del cómic fuera su única virtud, se habría convertido en un bonito experimento vacío. Pero Watchmen no es eso. La profundidad de sus personajes, el realismo de su ambientación, la complejidad de la trama, la perfección absoluta y escalofriante de su final, hacen de este cómic una joya incomparable e imprescindible.

Los personajes

Watchmen gira alrededor de un grupo de superhéroes, en su mayoría sin ningún tipo de poderes [la excepción es el Dr. Manhattan, quien, gracias a su complejidad y su extraña percepción del tiempo, nos brinda algunos de los mejores momentos de la obra], que nunca ha formado equipo en realidad. Varios de ellos están retirados, otros continúan en activo al margen de la justicia, o formando parte de los engranajes del sistema. Pero todos tienen una razón para ser lo que son y el lector consigue conocerlos a todos.

El Doctor Manhattan al descubierto

A este grupo de personajes se suman los Minutemen, el primer equipo de héroes enmascarados que se formara jamás. Existen múltiples nexos de unión entre los Minutemen y los personajes principales de Watchmen, siendo el más notable el Comediante, que forma parte de las dos facciones. El surgimiento de los Minutemen y su evolución nos permite comprender por qué el mundo que retrata Watchmen es como es, además, algunos de sus componentes son un puente necesario para presentar y conocer a los protagonistas principales de la obra.

La ambientación

Para completar el elenco de personajes, nos encontramos con algún antiguo villano, unos policías que investigan los sucesos que sostienen el argumento de la obra, y una larga lista de secundarios, retratados con un mimo y un detalle dignos de elogio, que sirven a la necesaria tarea de contextualizar la historia.

Y es que la ambientación es uno de los elementos más importantes del cómic. Según el propio Moore, la idea siempre fue crear un mundo basado en el nuestro, pero que ha sido revolucionado por la aparición de héroes enmascarados y, posteriormente, de un personaje con habilidades propias de un dios. Todo esto con la Guerra Fría de telón de fondo… El realismo con el que se plasman tan inconcebibles acontecimientos es desbordante: desde la ley Keene y la huelga de policías que surge a raíz de la proliferación de héroes enmascarados, hasta la tensión creciente entre EEUU y la URSS motivada por la aparición del arma definitiva en forma de Dr. Manhattan, pasando por los héroes surgidos por motivos ególatras, más que morales.

Todo son detalles, todo es un ejercicio de reflexión sobre cómo algo improbable afectaría al mundo real.

La película

He procurado no mencionar nada del argumento del cómic, por una doble razón: primero, para evitar el más mínimo spoiler, segundo, para demostrar que hay mucho más en Watchmen que un grandioso argumento. Y eso es lo que asusta de la película [que, para el que no lo sepa, se estrena en Marzo de 2009].



Me explico. El tráiler es realmente prometedor, y parece que, salvando algunos detalles, la caracterización es muy fiel al cómic. Pero temo saber qué es lo que va a ocurrir cuando se sintetice un tocho como Watchmen en una película de ¿2 horas?: la magia será lo primero en desaparecer. Nos quedaremos con una historia de superhéroes, probablemente distinta a las que solemos conocer, con gran poder visual y con un argumento redondo. Pero seguramente nos perdamos la verdadera esencia ese quiosquero quejica, sin duda no veremos la historia de piratas que lee su cliente [una historia espeluznante, por otra parte, y que al parecer podría ser un Spin Off de la peli, según dicen en Zona Fandom], no seremos capaces de ver o entender el efecto que Rorschach causa en el psicólogo que le trata… De hecho, tal vez ni siquiera lleguemos a entender a Rorschach.

Supongo que es por eso por lo que Alan Moore no quiera saber nada de este proyecto, aunque sí ha dicho, según la Wikipedia, que el guión le parece bueno. El caso es que este desprecio tampoco debería ser demasiado preocupante, ocurrió lo mismo con V de Vendetta, y a mí me parece una buena peli, como ya comenté.

Hasta aquí mi relativamente profundo y absolutamente leve análisis del mejor cómic de la historia. Ahora, corred a buscarlo si es que no lo habéis leído aún y disfrutad de una gran pieza de literatura ilustrada.

~/Los Planetas/~/¿Qué puedo hacer?/~