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La Democracia está sobrevalorada

Tenemos la inmensa suerte de vivir en una sociedad libre, en el sentido amplio del término. Hay muchos lugares en el mundo donde estaríamos millones de veces peor que aquí, a todos los niveles. Pero… ¿estamos por ello obligados a rendir pleitesía a un régimen político con tantas lagunas como el nuestro?

Aquello de que la Democracia es la menos mala de las opciones… no diré que no sea cierto, pero... ¿entre qué opciones? Cuando Platón escribió La República, ubicaba la Democracia como el segundo peor de los cinco regímenes que analizaba, sólo por encima de la tiranía. Vale que la Democracia ateniense y la nuestra no son exactamente la misma cosa, y que el sistema predilecto para Platón es, quizás, inalcanzable… pero oye, que uno de los constructores del intelecto occidental restara tanto valor a la Democracia, debería, al menos, hacer que pongamos en duda el axioma de que este sistema es lo mejor a lo que podemos aspirar.

Para empezar, tenemos que admitir poca gente sabe lo que quiere y aún menos gente sabe lo que necesita. Y esto es un problema. Que seamos, como sociedad, tan tontos como para elegir cosas que no nos convienen, no debería hacernos merecedores de tenerlas. Una Democracia sana tiene que ser, necesariamente, una Democracia bien educada… ¿la nuestra lo es? En mi opinión, no. Tomemos como ejemplo las últimas elecciones. Sin entrar a valorar lo conveniente o no del resultado (que en el fondo es irrelevante), os invito a investigar sobre cuántas personas votaron siguiendo alguno de estos razonamientos:
  1. Fe ciega, sin análisis. Ni que decir tiene que no es una buena idea. Los partidos políticos cambian en la medida en la que lo hacen sus integrantes, además de que en distintos momentos del tiempo puede requerirse distinta naturaleza de soluciones. Votar siempre al mismo partido es casi una aberración, un error muy arraigado y que se relaciona con esta naturaleza tan española de elegir bandos.
  2. Búsqueda del mal menor en base a predicciones. Tampoco es buena idea, no sólo no es justo, sino que además tiene un aspecto perverso. Votar a Fulanito para que no gane Menganito, nos lleva a elegir a gobernantes que no nos gustan, pero que tienen más posibilidades de salir elegidos, porque asumimos que la gente se va a comportar del mismo modo erróneo que nosotros. Me pregunto qué pasaría si todos votáramos lo que queremos, y no pensando en qué votarán los demás…
  3. Voto de castigo. No es necesariamente mala idea: cuando los gobernantes se están equivocando, un cambio es, a menudo, positivo. Pero, a veces, el voto de castigo implica razonamientos absolutamente erróneos. Votar a un partido de derechas como forma de castigar a uno de izquierdas por sus políticas de derechas es… ridículo, en el mejor de los casos. Y ha pasado.
Y si los votantes no estamos suficientemente bien educados como para ejercer nuestro derecho a voto buscando el beneficio de la sociedad al completo, no hablemos de los candidatos… El hecho de que España tenga un Presidente del Gobierno que no habla inglés es sólo un síntoma de esta profunda carencia. Los conocimientos que se le exigen a un barrendero (sin menospreciar esta profesión, es evidente que tiene un grado de responsabilidad incomparable al de un Presidente del Gobierno) son más de los que se exigen a nuestros gobernantes.

En resumen, somos una sociedad con dificultades para elegir la opción más conveniente de entre un abanico de opciones en el que no tiene por qué existir una que realmente sea conveniente. Por suerte para nosotros, la Democracia es sólo humo, opio, un entretenimiento, un disfraz… que nosotros elijamos quién es el títere, poco influye en cómo se desarrollará la función. ¿He dicho por suerte?

Nah, nuestra suerte es que vivimos en una sociedad libre. Eso sí es verdad. Pero, coño, no nos aferremos a este sistema político como a un clavo ardiendo sólo porque sea mejor que los regímenes totalitarios. Quizás no lo merezcamos como sociedad, pero eso no significa que no seamos capaces de idear formas de Gobierno más exigentes con nuestros líderes y con el rol que nosotros mismos desempeñamos en la función… aunque sólo nos sirva para escoger el mejor de los títeres.

Las 7 razones por las que ya no voy a Sol

Hace exactamente una semana, escribía un post en Ciberneticaeterna, esperanzado por la iniciativa de acampadas surgida a raíz del movimiento #15M. Al día siguiente, contaba aquí mis sensaciones al visitar la #acampadaSol. Eran, principalmente, buenas sensaciones. También señalaba algunas cosas que eran susceptibles de suponer un mal final a todo esto. A partir de ahí, tristemente, mi percepción de la #SpanishRevolution fue, poco a poco, en picado. Las cosas malas han ido apoderándose de un feudo que debió ser de todos.

No he vuelto a Sol, ni volveré. Aquí están mis razones:
  1. Pérdida de foco. El movimiento #15M era un grito de protesta. Sol ya no es eso. En Sol se escucha de todo, y las voces que hablan de lo que nos molesta a TODOS, de lo que nos llevó a las calles, se desdibujan y se pierden en el lienzo. No hay foco, ya no luchamos para que se escuche el descontento con la ley electoral, la corrupción y la ayuda del Gobierno a los mercados por delante de los ciudadanos. Era necesario defender un #consensodemínimos y el no hacerlo nos ha llevado al fracaso. [Un par de reflexiones de "gurús 2.0" que apuntan a este consenso de mínimos aquí y aquí]
  2. Ya no somos apolíticos. El gran triunfo de las acampadas era su amplia representatividad, lo fácil que era sentirse parte de ese movimiento. Hemos perdido esto gracias a la cantidad de propuestas surgidas de las asambleas, todas en el mismo lado del espectro ideológico-político. Independientemente de mi postura respecto a dichas propuestas, esto no debería haberse tratado de eso. Nos separa y nos etiqueta. Ser apolíticos era nuestra principal arma, y la hemos perdido.
  3. Imagen desvirtuada. Ahora en Sol hay un huerto, se reparte tabaco y bocadillos a quien sea, se montan talleres de cuentacuentos, hay señores regalando abrazos, chavales de botellón... ¿Hola? ¿Cuándo nos convertimos en una comuna que okupa [así, con "k"] una de las principales plazas de Madrid? Una vez más: esto no iba de eso. Me da igual que sea culpa de unos pocos o de unos muchos, la imagen se ha desvirtuado. No se nos debería ver como una panda de hippies o perroflautas, independientemente de lo acertada que sea la valoración. La imagen de Sol se ha desvirtuado terriblemente, y lo hará más cuanto más dure la iniciativa. Y deberíais saber que me duele decir esto.
  4. Qué es reflexión y qué no. El sábado, jornada de reflexión según las leyes que deberíamos acatar, por más o menos que nos gusten, estuve en la acampada de Valladolid. Era el primero en defender que se mantuvieran las acampadas durante ese día y el siguiente, no podíamos perder la inercia. Pero siguiendo las reglas. Dejar un micro abierto para que todo el mundo haga su pseudo-mitin no es seguir las reglas. Lo siento, pero eso no es reflexión. Es tratar de convencer. Deberíamos haber estado allí, por supuesto, hablando [reflexionando] con el de al lado, pero no gritando consignas. Y se gritaron.
  5. Sin respaldo en las urnas. El duro palo de lo acaecido el 22M demuestra que somos demasiado pocos como para seguir con una iniciativa tan tremendamente invasiva como es esta serie de acampadas. Sí, hubo muchos votos en blanco, muchas abstenciones y muchos votos nulos. Sí, aumentó el apoyo a terceras opciones. Pero casi la mitad de las personas con derecho a voto [nada menos que el 42%], siguieron eligiendo a PP o PSOE [más otro 2% que apoyó a CIU]. No hace falta señalar lo naïve que es pensar que la otra mitad del país sí apoya esta iniciativa. Somos demasiado pocos, es duro, pero es lo que han dicho las urnas. Hay que convencer a más, sí, pero no estamos legitimados para seguir métodos tan invasivos. [La imagen que dejo abajo la encontré en el Twitter de @fmenendez, al parecer sale de la página de Facebook de Democracia Real Ya. No he podido verificar los datos con los del Ministerio del Interior]
  6. Las asambleas tampoco me representan. Punto. Eso, lo siento, tampoco es democracia. No me siento representado por un "órgano" auto-erigido, que no tiene mi voz, ni mi apoyo. No sé quién está en las asambleas, no sé cómo de capaces son de hacer propuestas realistas, fundadas en conocimientos [más allá de meros ideales] y serias. Lo siento, pero no hay potestad ni, probablemente, competencia en las asambleas.
  7. Desencanto. La razón más importante: siento que nos han robado la revolución. Cómo y quién ha sido, sólo lo sé a medias. Gente con ínfulas de grandeza, empujadas por el ansia de cambio y el apoyo que todos les mostramos, han llevado la #SpanishRevolution a un terreno en el que no debería haber entrado, asumiendo una representatividad de la que realmente carecen y olvidando por qué todos salimos a la calle. Leí en el twitter de @malditofriki una de las valoraciones más acertadas sobre nuestro amago de revolución: "Rebelión en la Granja 2.0". Leed la obra de Orwell, si no lo habéis hecho. Escribió sobre el desencanto que ahora, al menos yo, siento.
No me malinterpretéis, sigo creyendo firmemente que hay que defender las cosas por las que salimos a la calle el 15 de mayo. Pero esas cosas, no otras ideas polarizadas y abanderadas sólo por una parte de nosotros. Y debemos hacerlo de un modo menos invasivo, entendiendo que no somos mayoría, para bien o para mal. Volvamos a las manifestaciones, y volvamos a gritar que "no nos representan"... Yo espero no tener que acabar gritándoselo a la gente que lo intenta desde Sol...

#AcampadaSol

Ayer fui a Sol. Llegué a las 23:30 aproximadamente, y estuve algo más de una hora. Iba en traje, por cierto, y nadie me pegó, ni era el único.

En esencia, me gustó lo que vi: gente cansada y convencida de que se puede hacer algo, de que merecemos algo mejor. Me gustó el espíritu general que envuelve el movimiento: no somos de unos, ni de otros, ni vamos contra unos, ni contra otros... somos gente que quiere un cambio. Y, joder, cómo no empatizar con ese espíritu cuando necesitamos un cambio como el comer.

[Mi entrada a Sol]

Ayer en el blog de Alex, en el que me enorgullezco de colaborar, decía que ahora es el momento de hablar de acciones concretas, pero hoy creo que me equivocaba. Cuanto más se intente concretar las acciones, más riesgo se tiene de acabar posicionados en intereses políticos de unos u otros. No, lo que hay que hacer es seguir tachando las cosas que no nos gustan, las que hay que cambiar, y los políticos serán los que ofrezcan soluciones o, si esto funciona, se quedarán fuera del cuadro.

El ambiente en Sol

Permitidme que, sólo por unas líneas, deje el meollo del asunto a un lado, lo que quiero comentar hoy, principalmente, son algunas de las cosas que llaman la atención cuando estás allí.

Para empezar, sobrecoge. Más de lo que uno puede pensar. En serio, recordad cómo era este país hace tres meses. ¿Habríais esperado ver a un montón de gente sentada en Sol bajo la lluvia de medianoche, sin intención de ir a ningún lado hasta que algo cambie? Yo no, desde luego. Os dejo algunas fotos para que os hagáis una idea de cuántos éramos, y cuántos seguirán siendo en estos momentos:
[Fijaos en los andamios]

[Debajo de las lonas es donde se parte el bacalao]

La organización

Quizás sea la organización lo que más falla en esta iniciativa...

Asumiendo que el movimiento es más o menos espontáneo, la verdad es que está sorprendentemente bien montado, pero aún así, te deja la sensación de estar desaprovechando a mucha gente con interés de arrimar un hombro para que las cosas funcionen. Yo me fui un tanto desencantado al ver que había cosas por hacer y no era fácil acercarse a quien te podía indicar cómo ayudar de un modo ordenado.

La acampada se organiza en delegaciones, cada una a cargo de algún punto básico para que la gente pueda estar sin abandonar la plaza el mayor tiempo posible. Y aunque las piezas encajan y el engranaje rueda, la organización no consigue absorber todo el potencial de ayuda que se concentra allí.

[El 2.0 de Sol visto desde la perspectiva 1.0]

La decoración

Un rápido punto aparte para la "decoración" de la Plaza. Especialmente la nueva boca de metro. Se pueden encontrar carteles reivindicativos por todas partes y lo mejor es que la mayoría están alineados con la neutralidad del movimiento.

Mención especial merece la gran viñeta de El Roto que está pegada en algún lugar del centro de la plaza: "los jóvenes salieron a las calles y, súbitamente, todos los partidos envejecieron".

[Grandísima viñeta de "El Roto"]

[La nueva boca de metro de Sol]

Lo malo

Al margen de las cosas que pueden mejorar, y seguramente mejoren estos días, en términos de organización, hay algo que no me gusta de todo esto: que se confunda el mensaje. Creo que es fundamental mantener un tono político y social neutral, ni derecha, ni izquierda, ni centro, ni arriba, ni abajo. Ni que nos vean como una panda de perroflautas, igual de malo sería que nos vieran como una panda de pijos. No se trata de etiquetas, ni de bandos.

Esto no va [no debería ir] de eso.

Va de gente que dice "se acabó".
Va de gente que dice "no con mi voto".
Va de gente harta de pagar el pato de una crisis que otros les han regalado, mientras los gobiernos garantizan la supervivencia de los que nos han metido en el fango, por delante de la nuestra.
Va de gente que quiere saber que ir a votar es relevante, que su voz se oye, que las opciones no son la misma repetida dos, tres o quince veces.

Y poco más. No deberíamos entrar en más cosas, no deberían escucharse gritos contra uno de los dos lados, porque debemos remar todos hacia el mismo sitio, sin importar que tradicionalmente simpaticemos por unos u otros. No debería ser un rechazo nominal contra nadie, sino global contra una clase política que ha dejado de escucharnos.

[Un grupo de jóvenes cantaba contra Aguirre para Telemadrid. Estoy alineado con el cántico, pero esto no va de eso]

Último apunte antes de cerrar. La policía se portó. Gracias a una decisión [posiblemente anticonstitucional] de la Junta Electoral, la concentración era ilegal. Un montón de furgones policiales nos miraban desde el kilómetro cero. Y no pasó nada. Pese a que algún despistado pensara que esto iba contra ellos y profiriera algún insulto.

He leído alguna historia de abusos policiales la noche que se desalojó la plaza. No fue lo que yo vi anoche, nada que objetar a una gente que no hacía más que su trabajo.

[Furgones policiales en el kilómetro cero]

Esto es todo, sólo queda añadir que, aunque no estoy de acuerdo con cómo están enfocando algunos este movimiento y aunque me queme ver a los políticos buscar cómo usarlo en su favor, pesa mucho más el orgullo de ver que por fin nos importa cómo va nuestro país lo suficiente como para levantarnos del sofá.

Estoy con la #SpanishRevolution, y volveré esta noche a la #acampadaSol. Y cruzo los dedos para que no nos la quiten, para que no se desvirtúe.

Enhorabuena a los premiados

Tuve un pasado deportista. O casi. Fue hace mucho tiempo, más o menos cuando España no ganaba ni a las tabas y el Barça lo partía, pero con Guardiola en el centro del campo. Fui un deportista multidisciplinar. Atletismo, balonmano, futbito, mini-basket, bádminton, fútbol… Pasé por todo. Perdía en todo.

Hubo, tal vez, un par de excepciones. O casi excepciones. Recuerdo una vez que quedé tercero en una carrera de exhibición del club de atletismo al que pertenecía. La cara de profunda ilusión de mi madre cuando se lo conté me dejó totalmente desubicado, “pero mamá, si éramos tres, le expliqué confuso.

Tardé unos añitos en descubrir el deporte que me llevaría a la gloria, pero al final el oro vino, y lo hizo en forma de un cross de orientación. Ahora me pierdo cada vez que doy un paseo por Madrid, aunque mire Google Maps cuarenta veces, pero en aquellos tiempos era capaz de orientarme mirando a la estrella Polar en pleno día. Así me las gastaba.

El reconocimiento lo cambió todo. Una medalla me demostraba que era bueno en algo. Que había sido mejor que otros.

Cambiad la escala.

...No es una medalla de oro de un niño de doce o trece años

Es un Balón de Oro.

O un Globo de Oro.

O una Bota de Oro.

O un Oscar.

O un Nobel.

Es la prensa deportiva asegurando que tu equipo es el mejor de la historia.

Necesitamos premios. Necesitamos algo que nos empuje a mejorar en las cosas que hacemos. Jugar por diversión rara vez invita al esfuerzo. Jugar para ganar es otra cosa. Es todo un reflejo de la vida que llevamos, de esta meritocracia en la que nos vemos enredados.

Y como tal, es algo parcialmente falso. Algo parcial, a secas.

[Si necesitáis una prueba de lo que digo, mirad a Belén Esteban]

No es sólo el esfuerzo [el mérito] lo que nos llevará a lograr un objetivo, sea deportivo, artístico, científico o profesional. Hace falta algo más. Suerte. Contactos. Carisma. Algo más.

Así es como al final nosotros, pequeñitos y ruidosos, nos buscamos entre figuras que aspiren a las medallas que nos están vetadas. Nos agarramos a sus sombras y a sus ecos y nos empeñamos en hacer nuestros sus logros. Porque necesitamos premios, necesitamos ver que alguien que podríamos haber sido nosotros, que nos despierta simpatía o empatía y que hace las cosas suficientemente bien, puede conseguirlos en nuestro lugar. O en nuestro nombre.

Como consecuencia natural, buscamos injusticia en los fracasos y gloria en los logros. Y olvidamos que, muchas veces, el premio y el mérito no caminan juntos. Al premio sólo puede llegar uno, mientras el mérito es, a menudo, de muchos más.

[Nos olvidamos de que los premios, muchas veces no son de oro, sino de palabras escogidas de la gente que escogemos]

Si más dilación, enhorabuena a los premiados. Enhorabuena a los que también podríamos haberlo sido.

Del dinamismo de la mente

- Y pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imacinación suponen duda y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin dudar. Y es la duda lo que de la fe y del conocimiento, que son algo estático, quieto, muerto, hace pensamiento, que es dinámico, inquieto, vivo.

- ¿Y la imaginación?

- Sí, ahí cabe alguna duda, suelo dudar lo que les he de hacer decir o hacer a los personajes de mi nivola, y aun después de que les he hecho decir o hacer algo dudo de si estuvo bien y si es lo que en verdad les corresponde. Pero... ¡paso por todo! Sí, sí, cabe duda en el imaginar, que es un pensar...
Fragmento del capítulo XXV de Niebla, de Miguel de Unamuno [1864-1936]. Se trata de una conversación entre Víctor y Augusto. Justo a continuación de este extracto, Unamuno confiesa cómo está usando a Víctor y su nivola para excusar la suya propia.

Me gusta la idea de que la certeza es quietud, mientras la duda es movimiento. Y tiene mucho de científico, ¿no?: la ciencia avanza, se mueve, sólo dudando de lo que está ya establecido. También, se me ocurre, es un fenómeno que se replica en nuestras sociedades. El progreso, si existe, vendrá a través de la duda sobre las reglas que nos rigen hoy.

Quizás sea bueno que sepamos algo menos, y dudemos algo más. Si bien, todavía tengo dudas sobre esto...

Sobre el daño de la indiferencia

No son las catástrofes, los asesinatos, las muertes, ni las enfermedades
las que nos envejecen y nos matan; es la manera en que los demás miran, ríen y
suben las escalinatas del bus.


Virginia Woolf [1882-1941]

Sobre la libertad

La sumisión absoluta puede ser una forma de libertad.
Jenny Holzer [1950], en su serie Truisms

¿Cuándo nos volvimos 2.0?

Es curioso lo fácil que es acostumbrarse a la tecnología en los tiempos que corren. Tanto que no nos damos cuenta de lo poco que lleva con nosotros. Ahora que todos nos hemos hecho como la Web, 2.0, resulta curioso mirar hacia atrás y pensar desde cuándo son así las cosas... Vamos a buscar algunas fechas en la Wikipedia, ¿os parece?

  • Las primeras redes sociales datan de 2002, MySpace nació en 2003, Facebook en 2005 y Tuenti [que no viene de 20 mal escrito en inglés, sino de "tu entidad"] en 2006.
  • Youtube comenzó a funcionar en 2005. Pensad bien en el dato. Tiene 4 años. Los Juegos Olímpicos de Atenas o el Gobierno de Aznar son cosas de la era pre-youtube.
  • Twitter aparece en julio de 2006. Lo que significa que hace tres años "microblogging" probablemente no le dijera nada a nadie. De hecho, el término no apareció en la Wikipedia inglesa hasta mayo de 2007.
  • Los primeros blogs populares vieron la luz en 2001. NSL, por ejemplo, no apareció hasta 2007. Aunque unos años antes se publicaba dentro de los "spaces" de MSN [eran otros tiempos para el blog, sin duda].
  • La propia Wikipedia surgió también en 2001. Hasta entonces, usábamos la Encarta. Y antes, enciclopedias en papel de grandes y numerosos tochos.

Espero que podáis ver esto en grande ^_^


Tal vez, pasar del carrete de fotos a la tarjeta de memoria fue un paso difícil. Pero, sin duda, pasar de enviar las fotos por e-mail a publicarlas en Facebook nos ha resultado natural.

Tal vez, pasar de leer un periódico en formato papel a leer su versión digital se viera como algo extraño. Pero leer todos los periódicos [y blogs, y cualquier otra cosa] que queramos a través del agregador de RSS de turno, en lugar de buscarlos uno por uno, es sencillamente la opción más lógica.

Tal vez, en 2001, fiarte de lo que gente anónima escribía en la Wikipedia, podía parecer una locura. Ahora casi suena más insano que nos creyéramos lo que publicaban unos pocos en sus enciclopedias, en lugar de lo que publica todo el mundo en la nuestra.

Ahora cuando llego a casa, enciendo mi ordenador y abro mi correo, mi tuenti, mi facebook, google reader, el twitter [bueno, el twitter ya no, que ahora uso twitterfox] y, en ocasiones, menéame. Y el Messenger, por supuesto. Hace 10 años, no tenía Internet.

Buscaba un diagrama simplificado de esto mismo. Pero éste mola más

Recuerdo que un tío mío me contaba hace poco cómo él había vivido los mayores cambios tecnológicos de la historia: la tele, la proliferación del automóvil, los ordenadores... Creo que los que tenemos algún año menos podemos estar tranquilos con nuestra parte: hemos vivido el nacimiento de la Web 2.0 [nos hemos hecho 2.0]. Hemos vivido, con total naturalidad, un cambio radical en la manera en que el mundo funciona y en que la gente se relaciona.

Y nos queda muchísimo por ver.

Evolución Social

Los hombres y las mujeres están cambiando: dentro de mil años no habrá tíos, ni tías. Sólo gilipollas. A mí me parece de puta madre.

Mark Renton, en Trainspotting.